miércoles, 14 de octubre de 2009

Milan Kundera

En nuestros tiempos aprendimos a someter la amistad a lo que suele llamarse convicciones y lo haciamos con el orgullo de actuar con recitud moral, pero, contrariamente a la pueril fidelidad a una convicción, la fidelidad a un amigo es una virtud, tal vez la única, la última.

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