miércoles, 5 de marzo de 2008

Recomenzar

Hay que reformularse todo. De partida y como si fuera una pizca de comienzo, hay que aprenderse o negarse a tomar de nuevo, la misma micro de antes, esa que pasaba por ahí, por ese lugar, ese lugar por donde ahora, se supone, ya no vamos a pasar o al menos, ya no nos vamos a bajar. Hay que sacar fotos, o dejar de mirarlas, hay que escuchar otras canciones, aprenderse nuevas melodías, darle un nuevo significado a otras cosas y otros momentos.

Cuesta mucho. Cuesta desacostumbrarse a lo acostumbrado y quizás, ese sea el motivo porque esto nos sucede. La costumbre. El acostumbrarnos a algo, y el vivirlo de tal manera que esto se vuelva un tedio. Una pesada costumbre.

Y uno se siente torpe. Sólo y mas frío y seco que antes. Un remedo del pasado, ese que está ahí como un punzazo en la espalda, dado en un oscuro callejón, sin saber a veces el porque y por el cual, jamás, quisimos pasar, ese que desespera al encontrarse con la realidad del ahora.

Cuesta mucho. Auque aún estén ahí el montón de recuerdos compartidos, los minutos compartidos, la risas y lágrimas compartidas y en cierto modo, la proyección que eso nos daba. Y cuando esto pasa, cuando de pronto, todo esto cambia, nos dicen que no, que olvidemos, que enterremos, que no miremos atrás. Pero eso si cuesta y cuesta mucho. Tal vez es mas sano seguir recordando. Seguir manteniendo esas figuras mentales, investidas de emociones. Reordenándolas, direcionándolas, en ese montón de recuerdos que somos.

Cuesta mucho. Porque todo eso pasa. Pero podemos salir adelante. Podemos levantarnos y volver a pensar de nuevo en el futuro. Y pronto, nos damos cuenta que es posible. Que si podemos seguir, tal vez volviendo a hacer lo mismo. Como una rutina innata. Volver a tomar una micro, transitar la misma calle, poner otra foto en la billetera y recordar otro numero de celular. Volver a sentir esa alegre y extraña sensación de ver llegar un mensaje de texto, de oír una canción, por muy mamona que parezca y pensar que nos agrada.

Pensar que existe otro día, uno distinto al anterior que es especial en el calendario, y luego, que serán más, otros días, que irán tomando un cariz distinto. Y uno, mira el calendario y ve que mas que números y días, hay un nuevo comienzo, ve que esos mismos elementos que un día nos parecían perdidos, u odiados, hoy son el fruto de una nueva esperanza.







”…En un principio no te vi, no supe que ibas andando conmigo,hasta que tus raíces horadaron mi pecho,se unieron a los hilos de mi sangre,hablaron por mi boca,florecieron conmigo.Así fue tu presencia inadvertida,hoja o rama invisibley se pobló de pronto mi corazón de frutos y sonidos. Habitaste la casa que te esperaba oscura y encendiste las lámparas entonces..“

Pablo Neruda.






A mi amigo.

No hay comentarios: